En el dolor ajeno entiendo el mío me hago carne, en la herida por la que sangra el otro, el otro que también soy yo, las heridas son más o menos profundas. Pero todas sangran igual, nos quedan cicatrices que hablan por nosotros, nuestras vivencias, que son las tuyas, las mías las de aquel…
Tenemos miedo, tenemos tanto miedo, que nos ocultamos de nosotros mismos y nos buscamos en ojos ajenos, tanto miedo que jugamos a ser valientes a sonreír, para que no nos vean temblar, para que no tengan un nuevo blanco que derribar.
¡Fuerte! Me digo, ¡sé fuerte! Saldremos adelante decimos, ¿quién se lo cree? ¿Quién en verdad? Compensamos con la palabra lo que nuestra conciencia calla, nos niega, mentiras, todas mentiras, el hueco es negro y oscura el alma, corta la perspectiva de la esperanza el que habla con la verdad es el valiente que se anime a decirlo: Tengo miedoestoy triste, no puedo, ayúdenme.
No más escondernos, no boicoteemos nuestra verdad tu dolor es el mío, hoy, acá, tu angustia, tu vicio, tu adicción, quiero verte bien, quiero estar bien, nosotros sabemos, sólo nosotros, lo que se sangra, no los que nos miran con la urgencia de que callemos, ellos sólo escuchan y callan…
En el fondo no entienden nada, no les importa se sienten aliviados de no ser como nosotros de estar del otro lado del escritorio… Sólo sienten el tiempo que les apremia, su urgencia y su deber cumplidono saben curar nuestras heridas, tan sólo nos medican hasta el alma.
Tenemos miedo, tenemos tanto miedo, que nos ocultamos de nosotros mismos y nos buscamos en ojos ajenos, tanto miedo que jugamos a ser valientes a sonreír, para que no nos vean temblar, para que no tengan un nuevo blanco que derribar.
¡Fuerte! Me digo, ¡sé fuerte! Saldremos adelante decimos, ¿quién se lo cree? ¿Quién en verdad? Compensamos con la palabra lo que nuestra conciencia calla, nos niega, mentiras, todas mentiras, el hueco es negro y oscura el alma, corta la perspectiva de la esperanza el que habla con la verdad es el valiente que se anime a decirlo: Tengo miedoestoy triste, no puedo, ayúdenme.
No más escondernos, no boicoteemos nuestra verdad tu dolor es el mío, hoy, acá, tu angustia, tu vicio, tu adicción, quiero verte bien, quiero estar bien, nosotros sabemos, sólo nosotros, lo que se sangra, no los que nos miran con la urgencia de que callemos, ellos sólo escuchan y callan…
En el fondo no entienden nada, no les importa se sienten aliviados de no ser como nosotros de estar del otro lado del escritorio… Sólo sienten el tiempo que les apremia, su urgencia y su deber cumplidono saben curar nuestras heridas, tan sólo nos medican hasta el alma.
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