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viernes, 22 de octubre de 2010

Mi ser

Hay un lugar que no conocía era misterioso y distante de mi ser, un día me atreví a ir con miedo y a la vez con entusiasmo, entonces partí a ese lugar. Ese mundo sangraba por todas partes con heridas profundas que no se pueden curar, cicatrices que ni el tiempo cura, eran charcos de sangre y de obscuridad.
No había sol, no había día, sólo noches profundas llenas de soledad y de amargura. Vi jaulas de pájaros dorados encerrados en ellas, apresuré mi paso y las abrí todas, pero esos pájaros llenos de tristeza nunca salieron de ellas, se quedaron ahí cantando de afuera hacia adentro, con el silencio de un horror que atemoriza y persigue.
Nada de lo que había era hermoso en su esplendor, era hermosura de la obscuridad, de lo doloroso y la resignación.
Salí corriendo sin ver atrás, juré nunca regresar, nunca volver a ver todo ese mundo lleno de horror y clamor. Regresé si por segunda vez, las heridas habían cicatrizado, pero había nuevas más profundas y con más sangre, con más dolor.
Los pájaros ya no eran dorados, eran grises y ya no cantaban,todo era más silencio y más horror. Si me preguntan a ¿Dónde fui?, ¿Cómo es que regresé otra vez? Fui a mi interior, a mi alma y corazón; y regresé otra vez porque sentí la necesidad de ver ese mundo de mí ser...

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